Comercio Electrónico: Internet y el milagro de las rebajas durante todo el año.

Comercio Electrónico: Internet y el milagro de las rebajas durante todo el año.

Los periodos de rebajas producen un efecto realmente milagroso.

A principios y mediados de cada año, los  habituales precios competitivos de Internet también se pueden encontrar fuera de la Red, en los comercios de nuestras calles. Increíble. Por unas semanas, el comercio presencial se equipara, en términos de precio, al comercio electrónico.

Pero no tan sólo en el clásico sector textil, sino en muchos otros sectores. Hay descuentos, promociones y estímulos de todo tipo para superar la cuesta de enero o la desbandada de verano. Por ejemplo, sólo hace falta introducir en el buscador de Google “Bases de la promoción” y comprobar que aparecen 810.000 resultados. Las hay de todo tipo, sector, precio, etc., y muchas van mucho más allá de la época de rebajas.

La verdad es que nunca he entendido como puede ser que, en algunas épocas del año, los comerciantes no se arruinen vendiendo tan barato. ¿Quizás es que continúan teniendo un margen comercial suficiente, pero no el deseado durante todo el año? Ésta es una época donde parece que se produce una auténtica libertad de precios, donde el consumidor sale ganando. Una época donde se abre una auténtica guerra en la Distribución, para ver quién llega más lejos. Y me parece genial porque opino que es lo que necesita hoy nuestra sociedad.

Pero cuando se termina el periodo de rebajas, parece que todo vuelve a su cauce. El comercio presencial se vuelve anodino y formal, y quién se sale de esa tónica puede aparece como un traidor a la causa. En ese preciso instante, es cuando Internet vuelve a brillar con fuerza. El lugar donde encontrar buenos precios y ofertas atractivas, donde el límite lo marca la imaginación de los emprendedores.

Internet demuestra que el milagro de estimular el consumo es posible. Las ventas en este canal están en aumento, los márgenes comerciales pueden ser suficientes y la vitalidad online de la marca beneficia también al canal de venta presencial.

Por eso, lo que debería ocurrir no es una simple rebaja de precios de forma permanente, que produjera una anemia económica del comercio en general. Debería suceder que la marca, el mayorista y el detallista se adaptaran a un mundo comercial más austero pero también más necesitado, con valores añadidos que les dotaran de sentido y servicio a la sociedad. Y el Comercio Electrónico puede ofrecer una oportunidad a todos.

Actualmente, todas las marcas saben que tienen que dar algo más de lo habitual, porque el consumo no repunta y las familias tienden ahorrar más. Me pregunto, ¿no sería este el momento oportuno para cambiar y adaptarse al e-commerce? ¿No se deberían fijar unos precios y costes de acuerdo con las posibilidades del consumidor en vez de unos precios basados en cálculos de beneficios empresariales?

En una época como la actual, en que se está produciendo una reducción en la retribución de los trabajadores y un estrechamiento en el consumo, el momento para el e-Commerce parece haber llegado. Y que cada detallista, mayorista y fabricante, que lo interprete como quiera y lo adapte a su mundo.

Xavier Folguera

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