Cómo evitar que adivinen tu clave secreta cuando compres por Internet

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Cómo evitar que adivinen tu clave secreta cuando compres por Internet

 

A menudo, todos padecemos cierto síndrome de vigilancia o control por parte del resto del mundo.

Nos sentimos frecuentemente el centro de atención, especialmente en nuestros paseos por el ciberespacio. Debe ser condición humana. Cuando pensamos en comprar en Internet, siempre nos preocupan especialmente los delincuentes cibernéticos o los hackers, esos personajes que son especialmente amantes de lo ajeno.

Tenemos cierto temor, a veces absurdo, que nuestras claves o nuestros números secretos son un deseo irrefrenable de todos nuestros semejantes y que sean víctimas del hurto para el  saqueo de nuestras cuentas en la red. Es natural.

La buena noticia es que este sentimiento se puede combatir con la adopción de medidas de fácil aplicación, que nos ayudarán a proteger nuestros números y claves secretas. No te preocupes, no vas a necesitar una memoria de elefante para asimilar decenas de claves distintas ni deberás llevar encima un papiro desenrollable con todas las claves apuntadas en él. Los expertos siempre recomiendan evitar el uso de solo número para todo, y están en lo cierto, pero la pregunta lógica y a la vez errónea que nos podríamos hacer es: ¿Cuántos números o claves necesitamos para estar seguros?

La respuesta es que no necesitamos números, necesitamos una fórmula o un código secreto.

La única e irrepetible fórmula que nos permita esquivar la inteligencia artificial de los robots, la imaginación de nuestra perspicaz vecina o la de nuestra desconfiada (a veces) pareja, que siente una curiosidad desbordante por nuestra intimidad.

Tener una fórmula propia ofrece grandes ventajas, especialmente dos: por un lado, cada clave creada con la fórmula siempre será distinta, y si se produce el desliz de mostrar la clave a otra persona, ésta sólo podrá alcanzar los contenidos de ese lugar. Pero por otro lado, si tenemos una fórmula personal,  nos ayudará a tener un criterio propio e infalible para cada vez que nos enfrentamos a la farragosa tarea de darnos de alta de un nuevo servicio en la red. A muchos nos inquieta volver a utilizar nuestra clave secreta, o utilizar una nueva para olvidarla en el futuro.

¿Como crear una fórmula segura?

Los teclados de los ordenadores o de los dispositivos móviles, como el que tienes enfrente, no tan sólo tienen botones con letras y números, también contienen signos. El número de combinaciones entre todos ellos son casi incalculables matemáticamente (bueno, seguro que existe una cifra total, algo así como el número de estrellas que existen en el firmamento…) y el secreto está en crear una fórmula que incluya algunos de ellos a partir de la aplicación de una fórmula personal. Si se hace bien, cada clave final siempre debe resultar distinta.

Veamos un ejemplo simple y práctico, pero antes, leamos las claves secretas de una persona que adoptó una fórmula personal y la aplicó a cinco lugares distintos. Descubrid, si sois capaces, cuál era su código, o sea, cuál era su fórmula. Si lo adivináis, seréis unos superdotados.

Facebook: (F64).2!     Google: (G36).2!      Linkedin: (L64).0!      Amazon: (A36).1!     Yahoo: (Y25).2!

El código secreto de esa persona sigue cuatro pasos que le resultan sencillos de recordar:

  1. En primer lugar, pone entre paréntesis la inicial en mayúscula del sitio en cuestión (F de Facebook), seguido de un número de dos cifras que se corresponde al doble del número de letras que componen el nombre del sitio (Facebook, 8×8=64).
  2. En segundo lugar, introduce siempre un punto.
  3. En tercer lugar, introduce el número total de letras O (inicial de Oviedo) que existen en la palabra (Facebook=2)
  4. En cuarto lugar, introduce siempre el signo de exclamación !

Resultado: Siempre se crea un password de máximo 8 o 9 caracteres. Una clave que siempre será distinta (la coincidencia es remota) y sólo será necesario que recuerdes tu propia fórmula. Es verdad, siempre es más rápido recordar el nombre del perro o la marca de tu primer coche, pero cuanto más simple sea para ti, probablemente lo sea para otros, y también para los robots informáticos, que son muy listos.

Imaginación al poder.

Xavier Folguera

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