Cómo un estudio de mercado puede ayudarte al lanzar tu producto

Cómo un estudio de mercado puede ayudarte al lanzar tu producto

Podemos ser grandes emprendedores o tener muy buenas ideas, pero si no las llevamos a la práctica nunca sabremos si serán exitosas o no. Por eso, antes de tirarnos a la piscina sin saber si está llena o vacía, lo mejor será realizar un riguroso estudio de mercado previo al lanzamiento de nuestro producto.

Los estudios de mercado, que permiten conocer la viabilidad de nuestro producto, vendrán marcados por un doble condicionante: si se trata de un producto correspondiente a una categoría ya existente, será necesario estudiar los rasgos del consumidor actual (edad, sexo, poder adquisitivo…), pero si se trata de un nuevo producto que está irrumpiendo en el mercado, entonces tendremos que realizar un test de concepto, es decir, conocer si nuestro producto podrá ser aceptado o no por el consumidor, debiendo para ello resaltar tanto los valores como los puntos débiles de nuestro proyecto. Quizás, una vez realizado este test, nos daremos cuenta que será necesario modificar algunos aspectos, como la durabilidad, el sabor o la comodidad en su manipulación. Por ende, será necesario preguntar a los consumidores del sector sobre las impresiones que les ha causado nuestro novedoso producto o servicio.

El primer paso a tener en cuenta en la realización de un estudio de mercado será conocer el problema, es decir, saber qué queremos estudiar o investigar. Anteriormente habremos realizado un análisis previo de la situación actual, teniendo en cuenta tanto factores internos, analizando los recursos de la empresa, el precio, la política de comunicación y las expectativas del público objetivo; así como los factores externos, es decir, el entorno económico, legal, social, cultural y tecnológico en el que se mueve la empresa y que ésta no puede controlar.

El siguiente paso en nuestro estudio de mercado será realizar un análisis DAFO, es decir, conocer las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que encontraremos en el mercado y que deberemos superar para realzar las características de nuestro producto. Otro aspecto importante será la definición de nuestros objetivos, los cuales deberán ser claros, concisos, realistas, cuantificados y delimitados, es decir, que no lancemos un producto “a lo loco” antes de haberse demostrado su viabilidad. Nosotros disponemos de fuentes internas y externas para recibir una información que nos permita definir el servicio que queremos ofrecer. Ahora será turno de llevar a la práctica nuestro producto, realizando la selección de una muestra del público objetivo que creemos que será el destinatario de nuestro servicio.

Según la procedencia de los datos, podremos contar en nuestro estudio de mercado con fuentes primarias, datos específicos sobre una situación o tema concreto, y fuentes secundarias, que aportarán datos estadísticos o cualitativos relacionados con el asunto que estamos investigando. De igual modo podremos emplear tanto técnicas cuantitativas, encuestas y paneles; como técnicas cualitativas, preferencias de uso, estéticas, necesidades ergonómicas, temores, la simpatía que despiertan nuestros productos, etc. Una vez recogidos e interpretados los datos procederemos a la elaboración y presentación del informe final.

Etapas de un estudio de mercado

Con el estudio de mercado lograremos analizar las actitudes de compra del cliente, las carencias y los éxitos de la competencia y un seguimiento sobre nuestro posicionamiento. Si nos damos cuenta, un nuevo producto que se lanza al mercado pasa por diferentes etapas:

  1. Su carácter innovador y útil debe calar en el público, captando su atención y su necesidad de consumo.
  2. El producto debe venderse a través de una buena publicidad, es decir, mediante un mensaje claro, conciso y llamativo. Debemos dar imagen de credibilidad en lo que contamos y saber detectar los errores de nuestro proyecto antes que el cliente los detecte.
  3. Nunca debemos subestimar a la competencia. El estudio de mercado nos permitirá ver los éxitos de los demás, deberemos analizarlos desde el punto de vista del consumidor para encontrar sus defectos y el hueco para insertar nuestros productos en el mercado. No solo debemos analizar a la competencia presente, sino también a la del futuro.
  4. Una vez salga al mercado, deberá ser un producto económico, dentro de su sector, y fácil de encontrar.
  5. Lo difícil es mantenerse. No cabe duda que luego la complejidad aparecerá a la hora de que el consumidor se muestre tan satisfecho con nuestro producto que decida convertirse en un cliente fiel.

Es verdad que lo primero que nos echa para atrás para no llevar a cabo un estudio de mercado y creer que nuestro producto logrará tener un gran éxito en sector al que nos dirigimos, son los grandes gastos de tiempo y dinero que supone llevar a cabo esta operación. No obstante, si nos damos cuenta a la larga nos saldrá más caro, ya que sin estudio de mercado previo correremos el riesgo de que nuestra propuesta fuese un fracaso rotundo y por consiguiente perdiésemos todo el dinero invertido. No obstante, si realizásemos dicha investigación lograríamos detectar los pros y los contras del nuevo servicio prestado, y así poder corregir sus imperfecciones antes de lanzarlo al mercado. De esta forma, conseguiremos que fuese en mayor o menor medida, un producto exitoso. El buen empresario no es el más rápido, sino el más trabajador y el que más tiempo dedica a aquello en lo que cree y por lo que lucha.

 

Sergio Delgado

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