La bella publicidad tuvo un padre un pelín feo.

La bella publicidad tuvo un padre un pelín feo.

El mundo de la publicidad siempre se ha ligado a imagen, a belleza, al arte de dotar a un producto o a un servicio de todo el glamur necesario para que el público al que va dirigido lo desee y lo quiera adquirir. Por eso, resulta curioso que el creador de la primera agencia de publicidad de la historia fuera conocido… ¡¡por su fealdad!!

Hablamos de Théophraste Renaudot (Diciembre de 1586 – Octubre de 1653), médico y periodista francés que nació en la Villa de Loudun, cerca de Poitiers en Francia.

Era hijo de una familia “bien” pero con un gran defecto, era terriblemente feo. Tanto que hasta sus padres se preguntaban cómo podía ser tan feo siendo hijo suyo. Esto le afectó a lo largo de toda su vida, sobre todo a raíz de una desagradable experiencia que aún lo marco más. Siendo niño vio como una gran masa de gente pegaba a un anciano que había robado por hambre, al intentar defenderlo la masa se volvió contra él y le insultó, no por defender al anciano sino por su fealdad, y en ese momento se propuso como meta estudiar para aplicar todo su conocimiento en ayudar a los pobres y a los excluidos de la vida social, como él mismo. Para intentar ayudarlos, hizo la carrera de medicina que acabó a los 20 años.

Tras acabarla, viajó por Europa y descubrió los sistemas informativos de Italia, Inglaterra, Alemania y Holanda y vio que podían aplicarse en su país. Regresa a Francia y en 1612 tiene el honor de crear la primera agencia de publicidad de la historia: el Bureau d´Adresses et de Recontre desde el cual reparte el Journal General d´Affiches -primer precedente de la publicidad a domicilio. En el Bureau d´Adresses et de Recontre se puede acceder al Inventario de Direcciones, que incluye alquileres, ventas, bodas y defunciones, direcciones de interés, exposiciones y las primeras ofertas de empleo.

Cliente suyo y gran amigo fue el famosísimo Cardenal Richelieu, que comprendió rápidamente  la enorme influencia que podía alcanzar un medio escrito y, por ello, no solo apoyó la iniciativa de Renaudot, sino que incluso colaboró con él escribiendo artículos de opinión.

El 30 de mayo de 1631, Renaudot crea el número 1 de La Gazette, el primer diario oficial del mundo.

Su fama lo ha precedido hasta nuestros días ya que, actualmente, aún se otorga el Premio Théophraste Renaudot, más conocido como, simplemente, Premio Renaudot. Un premio literario creado en 1926 por diez prestigiosos periodistas y críticos literarios.

Xavier Folguera

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