Publicidad ostentosa, no gracias.

Publicidad ostentosa, no gracias.

espartanoHace pocos dias leí en un periódico de distribución gratuita que, debido a la competencia entre aspirantes a conseguir un empleo (árdua tarea de hoy dia), muchos candidatos rebajaban la calidad de su curriculum para no “espantar” a los contratantes. Todo un ejemplo de austeridad personal en pro de la subsistencia. La necesidad manda, y si para venderse hay que maquillarse, pues adelante, porque no está el horno para bollos. Pero si a nivel personal sorprende, a nivel comercial, aún más.
Debido a la dificultat de venta de productos, algunos anunciantes (diremos los pecados, no los pecadores) estan apostando por “disimular” la calidad del producto. No es que escondan las excelencias de la marca, sino que no resaltan los valores diferenciales en su publicidad porque el receptor le atribuye así un coste extra que no puede o no quiere pagar. Así pues, parece que nos debemos mover en un estandard de calidad media en un primer impacto publicitario, todo lo contrario a lo que siempre se ha hecho. Para hacerse un hueco en la mente del “target”, sólo vale una publicidad honesta, creible y en consecuencia, de interés para el comprador. Si antiguamente se podia vivir como “espartanos”, por lo visto, hoy debemos comunicar y vender como en ésa época antigua. Ver para creer.

Xavier Folguera

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