Razones sorprendentes para no vender por Internet

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Razones sorprendentes para no vender por Internet

¿Existen los productos “no adecuados” para la venta por Internet?

EUROSTAT es la oficina estadística de la Unión Europea, y en su encuesta sobre el uso de Internet por parte de las empresas, se pone de manifiesto todo un conjunto de razones sorprendentes, y a veces no tanto, utilizadas por ellas para justificar su negativa a vender por Internet sus productos. La mayoría pueden ser razonables, aunque también discutibles y considerarse excusas, pero entre ellos, salta a la vista un argumento totalmente subjetivo y admitido por más de la mitad de las compañias encuestadas: El 56% de estas empresas afirman que sus productos o servicios “no son adecuados” para su venta online.

Esta afirmación encierra en sí mismo un alto desconocimiento de la economía digital por parte de la clase dirigente de las empresas y es una barrera propia de aquellas organizaciones ancladas en la antigua economía.

Es cierto que el comercio electrónico es una variedad de la venta a distancia, y que el producto tangible no puede ser expuesto físicamente al comprador para ser comprobado con todos los sentidos. Hoy en día, tocar, olfatear o catar cualquier cosa  a través de un ordenador o un dispositivo móvil no es posible (¡no lo descartemos en un futuro!), y ahora nos tenemos que conformar con la vista y el oído, a lo sumo. Pero lo cierto es que en multitud de ocasiones, aún comprando en una tienda física, el comprador tampoco puede ejercer una total comprobación de lo que adquiere. Eso ocurre con múltiples productos o servicios, desde un mueble, un vino, una sesión de hidroterapia o la contratación de un seguro. Si el interesado compra, es básicamente por confianza en la marca, en el vendedor y en las garantías que ofrece. Y por lo visto, esta confianza entre comprador y vendedor, es muy escasa en muchas empresas vendedoras.

Todo se puede vender online. Todo. Desde un componente industrial a un producto manufacturado. Desde una relación entre consumidor y marca (B2C), a una relación entre empresas o profesionales (B2B). Sólo hace falta un poco de conocimiento y de confianza, algo de imaginación y una buena dosis de cultura del cambio, que buena falta le hace a nuestro tejido industrial y comercial.

Xavier Folguera, CEO de ADVERTIS

Xavier Folguera

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