¿Tiene futuro el eCommerce de pompas fúnebres?

Illustration of Egyptian pharaoh's sarcophagus being transported on a barge

¿Tiene futuro el eCommerce de pompas fúnebres?

Hoy es día 2 de noviembre, día de santos difuntos. Aunque los mortales visiten el cementerio el 1 de noviembre y recuerden a sus antepasados aprovechando la festividad laboral de Todos los Santos, la fecha oficial es el día posterior. Y lo cierto es que muchos de esos visitantes  no han tenido reparo en rascarse el bolsillo para poner a punto los sepulcros, las placas o toda esa parafernalia que forma parte de nuestra cultura funeraria.

Un gasto del todo necesario (según el criterio de cada cual) que podría canalizarse también a través de Internet. Podría. Según la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia, en España se realizaron exactamente 4.644 compras online dentro de la categoría de Pompas Fúnebres, durante todo el 2014. O sea, diariamente se consumaron 12 compras dentro de un mercado donde el protagonista difícilmente puede participar personalmente. Pero dejando de lado ese pequeño detalle, tales cifras quedan lejos de las más de 31.600 ventas diarias que facturan las agencias de viajes y los operadores turísticos.

Esta diferencia abismal nos lleva a dos conclusiones. La primera es que a los vivos nos interesa mucho más, sin duda alguna, disfrutar del momento y descubrir los secretos de la vida antes de sacar el billete del viaje final de nuestra existencia, y obligarnos a descubrir la realidad del más allá.

La segunda conclusión es que Internet aún no ha desarrollado una cultura de consumo funerario de suficiente impacto económico en nuestra sociedad, y es que el comercio electrónico aún es demasiado joven para ser comprendido en un entorno tan antiguo como es la celebración funeraria. Las flores, las dedicatorias virtuales o las urnas para cenizas compradas online son muy pocas en comparación con las vendidas fuera de la red. La probable razón de ello es que, hoy en día, el consumo por Internet tiene mucho que ver con la diversión y el ocio, el ahorro, la comodidad y la modernidad. Y me temo mucho que un entierro o una celebración religiosa, como acto social que es, proyecta muy poco de todo eso.

Xavier Folguera

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